Cómo implementar la optimización de procesos: guía práctica
Guía práctica de optimización de procesos: priorice oportunidades, diseñe un plan de implementación, pruebe cambios con simulaciones y mantenga los resultados.
La optimización de procesos convierte la evidencia sobre cómo se realiza el trabajo en cambios planificados y puestos a prueba. Para aplicarla, acuerde los resultados esperados, involucre a quienes dirigen y realizan el trabajo, priorice las oportunidades, defina un plan con responsables, pruebe los cambios propuestos y supervise los resultados tras implementarlos.
Si ha detectado un cuello de botella o una fuente de retrabajo, la pregunta siguiente no es solo qué cambiar. También necesita saber si vale la pena hacer el cambio, quién puede aprobarlo y llevarlo a cabo, y cómo comprobará si funcionó. Esta guía le acompaña desde el análisis hasta la acción, sin presentar una idea prometedora como un resultado demostrado.
De los hallazgos a la acción
Ha analizado su proceso y ha encontrado oportunidades de mejora. Puede que los datos sean claros, pero por sí solos no cambian la forma de trabajar.
El conocimiento sobre los procesos suele estar disperso entre registros de eventos, documentos, diagramas y las personas que realizan el trabajo. El análisis puede mostrar dónde se quedan esperando los casos o por qué siguen rutas inesperadas. Convertir esos hallazgos en cambios requiere decisiones, responsables y seguimiento.
Esta brecha es habitual. Es posible que quien detecta una oportunidad no sea responsable del proceso, no controle el presupuesto ni tenga autoridad para cambiar un sistema. Quienes sí pueden hacer el cambio quizá necesiten comprender sus efectos antes de comprometerse.
Hemos visto cómo se repite esta situación. Un análisis revela oportunidades reales de mejora y se da por hecho que se tomarán medidas enseguida. Sin embargo, el trabajo suele detenerse ahí: el centro de excelencia tiene los datos, pero no la autoridad, y las personas responsables del negocio que podrían actuar no se han comprometido. Involucre a quienes son responsables del proceso desde la primera conversación. Si no consigue reunirlos, elija otro proceso para empezar. Un hallazgo que nunca se convierte en un cambio es tiempo perdido.
El objetivo es pasar de un hallazgo a una decisión y, después, de la decisión a un cambio probado. La optimización de procesos no termina al publicar un Dashboard o aprobar una propuesta. Debe comparar el resultado con la referencia inicial y seguir atento a posibles retrocesos.
Este artículo forma parte de un ciclo práctico de mejora. Empiece por analizar su proceso y después utilice esta guía para planificar y probar un cambio. Tras implementarlo, siga la guía para supervisar su proceso de forma continua.
Antes de empezar: ¿vale la pena mejorar el proceso?
Antes de solicitar recursos, compruebe si la oportunidad está lo bastante definida como para justificar un proyecto. Un planteamiento claro del problema ayuda a evitar inversiones en procesos sin un resultado acordado ni una persona responsable.
Plantéese tres preguntas:
- ¿Qué resultado debería cambiar? Defina un resultado medible, como el tiempo de ciclo, el coste por caso, la tasa de retrabajo o el cumplimiento del SLA. Indique qué casos se ven afectados y, si sus datos lo permiten, estime la magnitud de la oportunidad.
- ¿Puede establecer una referencia inicial útil? Compruebe si el proceso y sus datos son lo bastante uniformes para comparar la situación anterior y posterior. Si el proceso cambia con frecuencia, limite el alcance o tenga en cuenta esos cambios en la medición.
- ¿Quién puede tomar la decisión y hacerse responsable del resultado? Identifique a la persona responsable del resultado del proceso y a quienes pueden aprobar o llevar a cabo el cambio propuesto. Si nadie puede actuar a partir del hallazgo, aclare quién se hará cargo antes de considerarlo un proyecto de implementación.
Una oportunidad de optimización de procesos que vale la pena conecta un problema operativo con un resultado medible y una persona que pueda tomar decisiones. Si falta alguno de estos elementos, aclare el alcance antes de comprometerse con una solución.
Compruebe también si hay restricciones que puedan impedir un cambio. Una ruta más corta podría afectar al cumplimiento, la calidad del servicio, la carga de trabajo o el rendimiento de otro equipo. Junto con la métrica que desea mejorar, defina qué aspectos no deben empeorar.
Paso 1: Involucre a las personas adecuadas
Quien detecta una oportunidad no siempre puede aprobarla o ponerla en práctica. Incluya desde el principio a las personas afectadas, cuando todavía sea posible dar forma a la propuesta.
Identifique a las partes interesadas clave
Adapte la participación al alcance del cambio. Un pequeño ajuste en la forma de trabajar de un equipo puede requerir un grupo distinto al de un cambio en un sistema compartido o en un proceso regulado.
| Parte interesada | Contribución |
|---|---|
| Responsable del proceso | Responde por los resultados del proceso y las decisiones dentro de su ámbito |
| Personas que realizan el trabajo | Explican cómo funciona el proceso en la práctica y qué efectos tendría el cambio propuesto |
| Gerentes | Ayudan a coordinar la capacidad, las prioridades y las escalaciones |
| Responsables de TI o de los sistemas | Evalúan las dependencias del sistema, los accesos y los cambios técnicos |
| Finanzas | Revisa las hipótesis financieras y las implicaciones presupuestarias cuando corresponde |
| Especialistas en cumplimiento o riesgos | Identifican las obligaciones y los riesgos aplicables al proceso |
Aclare las responsabilidades. La guía RACI para procesos explica cómo distinguir quién es responsable, quién rinde cuentas, a quién se consulta y a quién se informa. Asigne la responsabilidad final a un rol con autoridad para tomar la decisión, no a un grupo.
Involucre a las personas desde el principio
No espere a tener el plan terminado para preguntar a quienes realizan el trabajo qué opinan. Sus conocimientos pueden revelar excepciones, traspasos y limitaciones prácticas que quizá no aparezcan en un modelo de proceso o en el registro de eventos.
La participación temprana le permite:
- Comprobar si los hallazgos coinciden con la experiencia diaria.
- Entender cómo afecta el cambio propuesto a los distintos roles.
- Detectar dependencias antes de que se conviertan en obstáculos.
- Dar a las personas afectadas la oportunidad de plantear inquietudes y proponer alternativas.
Escuchar no significa que todas las sugerencias deban formar parte del proyecto. Sí le permite explicar qué aportaciones modificaron el plan y por qué otras ideas quedan fuera del alcance.
Asigne responsabilidades claras
Indique quién responde por el resultado y quién coordina el trabajo. Puede ser la misma persona, pero deje clara la diferencia entre ambas funciones.
Para cada acción, registre quién se encarga, quién debe aprobarla y a quién hay que consultar o informar. Asegúrese de que la persona responsable tenga una autoridad acorde con sus funciones. Si no puede conseguir las decisiones o los recursos que requiere el plan, acuerde una vía de escalación.
Los analistas pueden facilitar la comprensión de la evidencia, pero no se les debe asignar la responsabilidad de tomar decisiones operativas, salvo que esa función forme parte de su rol. El responsable del proceso y las personas pertinentes deben decidir qué cambiar.
Paso 2: Priorice las oportunidades
Es posible que tenga más ideas de las que su equipo puede llevar a cabo a la vez. Un método de puntuación coherente le ayuda a compararlas, explicar las concesiones y evitar elegir una idea solo porque sea fácil de describir.
Elija los criterios de evaluación
Asigne una puntuación a cada opción según criterios que reflejen el resultado y el trabajo necesario. Acuerde la escala antes de puntuar para que un mismo número signifique lo mismo en todas las opciones.
Este es un modelo práctico en el que cada criterio se puntúa del 1 al 5:
| Criterio | Peso | Qué significa una puntuación alta |
|---|---|---|
| Valor esperado | 40 % | El cambio podría mejorar de forma significativa la métrica objetivo en una proporción relevante de los casos |
| Esfuerzo | 25 % | El cambio requiere relativamente poco trabajo de implementación, coordinación o formación |
| Riesgo y reversibilidad | 20 % | El cambio tiene pocas consecuencias negativas y es posible detectar problemas o revertirlo si hace falta |
| Alineación estratégica | 15 % | El cambio respalda una prioridad organizativa u operativa acordada |
En los criterios de esfuerzo, riesgo y reversibilidad, una puntuación más alta indica una situación más favorable: menos esfuerzo, menor riesgo o mayor facilidad para revertir el cambio. Así, la escala mantiene una dirección coherente: cuanto mayor sea la puntuación, más atractiva será la oportunidad.
Multiplique cada puntuación por su peso y sume los resultados. Por ejemplo, una oportunidad con puntuaciones de 4 en valor, 3 en esfuerzo, 4 en riesgo y reversibilidad y 5 en alineación estratégica obtiene:
- Valor esperado: 4 × 40 % = 1,60
- Esfuerzo: 3 × 25 % = 0,75
- Riesgo y reversibilidad: 4 × 20 % = 0,80
- Alineación estratégica: 5 × 15 % = 0,75
- Total: 3,90 de 5
La puntuación le ayuda a comparar opciones, pero no toma la decisión por usted. Registre la evidencia que respalda cada valoración, sobre todo cuando se base en una estimación. Si dos oportunidades obtienen puntuaciones similares, compare sus dependencias, plazos y consecuencias en lugar de considerar decisiva una pequeña diferencia.
Utilice una matriz de priorización
Compare el valor esperado con el esfuerzo para facilitar el análisis de las concesiones:
| Función | Menor esfuerzo | Mayor esfuerzo |
|---|---|---|
| Mayor valor | Logros rápidos que se pueden validar y programar | Cambios estratégicos que requieren una persona patrocinadora, coordinación de dependencias y un plan detallado |
| Menor valor | Tareas complementarias, si hay capacidad | Por lo general, se eliminan de la lista activa |
La matriz facilita el análisis, pero no sustituye los criterios de puntuación. Un cambio puede parecer un logro rápido y, aun así, entrañar riesgos de cumplimiento o para los clientes. Revise esas restricciones antes de comprometerse.
Equilibre los logros rápidos con los cambios estratégicos
Los logros rápidos pueden ayudarle a aprender y mostrar avances, pero no deberían desplazar cambios con mayor valor a largo plazo. Los cambios estratégicos pueden requerir más coordinación, trabajo en los sistemas o aprobaciones. Haga visible ese trabajo en lugar de descartar una oportunidad por ser «demasiado difícil» sin analizarla.
Una cartera equilibrada podría incluir un cambio pequeño y fácil de probar, junto con una oportunidad de mayor alcance que requiera patrocinio y más planificación. La combinación adecuada depende de la capacidad, el riesgo y los resultados que su organización haya acordado perseguir.
Documente sus decisiones
Lleve un breve registro de las decisiones sobre cada oportunidad:
- El problema y la referencia inicial que utilizó.
- El resultado esperado y la evidencia que respalda su estimación.
- Las puntuaciones, las hipótesis y las personas que las revisaron.
- Por qué seleccionó, aplazó o descartó la oportunidad.
- Qué circunstancias le llevarían a reconsiderar la decisión.
Este registro facilita la explicación de las prioridades cuando cambian las circunstancias. También le ayuda a comparar más adelante el beneficio esperado con el resultado real.
Paso 3: Elabore el plan de implementación
Una vez seleccionada una oportunidad, conviértala en un plan que vincule el resultado previsto con tareas concretas, responsables y puntos de decisión.
Defina los objetivos y las métricas
Especifique qué debería cambiar, cómo lo medirá y qué debe mantenerse estable. Incluya:
- Métrica objetivo: El resultado que espera mejorar.
- Referencia inicial: El valor de partida, el periodo de medición y la definición de los casos.
- Meta: El resultado que desea alcanzar y las hipótesis en que se basa.
- Métricas de control: Otros resultados que debe proteger, como la calidad, el cumplimiento o la carga de trabajo.
- Momento de medición: Cuándo y cómo evaluará el resultado.
Por ejemplo: «Reducir el tiempo medio de espera para la aprobación de 48 horas, según la referencia inicial medida, a 24 horas en los tres meses posteriores a la implementación». Considérelo una meta, no un resultado garantizado. Confirme que la referencia inicial se basa en una población de casos coherente y que la meta no incentive a omitir controles necesarios.
Organice las tareas, los responsables y el cronograma
Divida el cambio en tareas que tengan una persona responsable. Para cada una, registre:
- Qué debe hacerse.
- Quién es responsable y quién lo aprueba.
- Qué debe ocurrir primero.
- Qué sistemas, equipos o recursos participan.
- Cuándo se prevé completar la tarea.
- Cómo confirmará que se ha completado.
El cronograma debe mostrar las dependencias y los puntos de decisión, no solo una fecha de lanzamiento prevista. Si el cambio depende de una actualización del sistema, una revisión de políticas o formación, incluya esas tareas en lugar de dar por hecho que se realizarán automáticamente.
Identifique los riesgos y las medidas para mitigarlos
Analice qué podría impedir que el cambio funcione o generar un problema nuevo. Considere:
- Los casos que no siguen la ruta prevista.
- El trabajo que se traslada a otro equipo o etapa del proceso.
- Los cambios en la carga de trabajo, la calidad o la experiencia del cliente.
- Las dependencias de sistemas o datos.
- Los problemas de adopción o las instrucciones poco claras.
- Cómo detectará los problemas y detendrá o revertirá el cambio.
Asigne una persona responsable a cada riesgo importante. Una medida de mitigación sin responsable ni condición de activación todavía no constituye un plan.
Confirme la alineación y las responsabilidades
Antes de comenzar la implementación, confirme que el responsable del proceso y las personas pertinentes están de acuerdo con el alcance, las métricas, las responsabilidades y la vía de escalación. Asegúrese de que los equipos afectados entiendan qué cambiará y dónde pueden plantear problemas.
Si todavía no se han resuelto las aprobaciones, los recursos o el trabajo técnico, indíquelos como dependencias. No presente el plan como listo para su lanzamiento hasta que las personas responsables de esas decisiones hayan dado su aprobación.
Paso 4: Pruebe antes de implementar el cambio
Un cambio propuesto es una hipótesis. La simulación permite analizar cómo podría afectar al proceso un cambio modelado antes de implementarlo en producción. No garantiza el resultado real, por lo que debe combinarse con el criterio operativo y con un plan para medir el cambio después de implementarlo.
Modele el cambio propuesto
Represente el proceso objetivo en un modelo, como un diagrama BPMN, y explicite las hipótesis. Revise qué ocurre con las excepciones, además de con la ruta prevista. Identifique quién realiza cada tarea nueva o modificada y qué información necesita.
Un modelo puede revelar deficiencias de la propuesta antes de ponerla a prueba. Por ejemplo, un nuevo paso de aprobación podría reducir un tipo de riesgo, pero aumentar la espera o crear una cola en otra parte.
Pruebe escenarios hipotéticos
Utilice la simulación de procesos para comparar un modelo propuesto con la referencia inicial obtenida mediante Process Mining. Con el análisis de escenarios hipotéticos, pruebe situaciones que podrían cambiar el resultado, como distintos volúmenes o tipos de casos, o una disponibilidad diferente de recursos.
Revise las hipótesis de cada escenario. Si el modelo presupone una capacidad o un comportamiento que su equipo no puede ofrecer, el resultado no es una base realista para tomar decisiones.
Simule el cambio antes de implementarlo
Compruebe si cambian los cuellos de botella
Un cambio puede reducir la espera en una etapa y aumentarla en otra. Compare el proceso completo, no solo la actividad que quería mejorar. Compruebe si aparecen nuevas colas, más traspasos, trabajo adicional por rehacer y efectos en las métricas de control.
Si la simulación muestra que el cuello de botella cambia de lugar, decida si la nueva situación sigue siendo aceptable. Quizá deba ajustar la propuesta, probar otro escenario o descartar el cambio.
¿Qué ocurre si la simulación contradice el caso de negocio?
Si la simulación no respalda el beneficio esperado, revise el caso de negocio en lugar de ignorar el resultado. Empiece por comprobar las hipótesis y los datos de entrada:
- ¿El modelo refleja el proceso propuesto y sus excepciones?
- ¿La referencia inicial representa los casos y el periodo utilizados en el caso de negocio?
- ¿Son realistas las hipótesis sobre recursos, volumen y tipos de casos?
- ¿El beneficio esperado está vinculado a una métrica que la simulación puede representar?
Si las hipótesis se mantienen, actualice el caso de negocio. Puede revisar la meta, probar un diseño distinto o detener la propuesta. Si el caso depende de un beneficio que el modelo no puede representar, como una mejora cualitativa del cumplimiento o de la experiencia del cliente, indíquelo por separado y defina cómo lo evaluará.
No cambie las hipótesis solo para obtener un resultado favorable. Registre qué respalda la simulación, qué no respalda y qué evidencia necesita todavía.
Paso 5: Comunique el cambio
Un cambio técnicamente sólido puede fracasar si las personas afectadas no entienden qué va a cambiar o cómo deben trabajar con el nuevo proceso. La comunicación debe formar parte del plan de implementación, no limitarse a un anuncio final.
Explique el cambio de forma práctica:
- ¿Qué cambia y qué se mantiene igual?
- ¿Por qué se realiza el cambio?
- ¿Qué roles, casos o equipos se ven afectados?
- ¿Cuándo entra en vigor?
- ¿Dónde pueden consultar instrucciones o plantear una inquietud?
- ¿Cómo sabrá si está funcionando?
Adapte el mensaje a cada público. Los líderes pueden necesitar conocer la decisión, los riesgos y las métricas. Quienes realizan el trabajo necesitan instrucciones claras, formación cuando sea necesaria y una forma de informar sobre problemas. Los gerentes deben saber qué deben reforzar y qué situaciones deben escalar.
Comparta novedades en los momentos clave: antes del cambio, cuando entre en vigor y cuando disponga de evidencia sobre su impacto. Sea claro respecto a la incertidumbre. Si un piloto o una simulación no ha confirmado el resultado final, no presente el beneficio esperado como si ya se hubiera conseguido.
Paso 6: Mida y mantenga el cambio
La implementación no es el punto final. Compare los resultados con la referencia inicial, compruebe si hay efectos no previstos y siga supervisando el proceso para detectar retrocesos o cambios en las condiciones.
Compare los resultados con la referencia inicial
Utilice la misma definición de métricas, población de casos y método de medición que empleó para establecer la referencia inicial. Compare datos equivalentes y anote cualquier cambio en el volumen, los tipos de casos o las condiciones operativas que pueda afectar al resultado.
Pregúntese:
- ¿La métrica objetivo evolucionó en la dirección prevista?
- ¿Empeoró alguna métrica de control?
- ¿El cambio afectó a todos los casos pertinentes o solo a una parte?
- ¿Los resultados observados se mantienen a lo largo del tiempo?
- ¿Qué hipótesis o condiciones cambiaron después de la implementación?
Si el resultado no alcanza la meta, compruebe si el cambio se implementó según lo previsto, si la medición es comparable y si otros factores afectaron al proceso. Utilice la diferencia entre los resultados esperados y los observados para decidir qué investigar a continuación.
Establezca una supervisión continua
Después de las comprobaciones iniciales de la implementación, establezca una frecuencia de revisión periódica. Utilice Dashboards y KPI para que las métricas estén a la vista de las personas responsables del proceso. La guía de supervisión explica cómo hacer un seguimiento del rendimiento del proceso a lo largo del tiempo.
Acuerde qué se considera un cambio significativo, quién lo revisa y qué medidas deben tomarse. La supervisión solo es útil si alguien sabe cómo actuar ante las señales.
Mantenga visibles las responsabilidades
Dé al responsable del proceso y a las partes interesadas pertinentes acceso a las métricas que necesitan. Cuando corresponda, incluya los resultados en las revisiones operativas habituales y deje claro quién debe investigar las desviaciones.
Si los resultados alcanzan la meta, comparta la evidencia y reconozca la contribución de las personas implicadas. Si no la alcanzan, comuníquelo con transparencia y acuerde cuál será la siguiente decisión. En ambos casos, su organización podrá aprender.
Incorpore la siguiente oportunidad al ciclo
Un cambio exitoso puede revelar otro cuello de botella o una nueva pregunta. Si un cambio no alcanza su meta, quizá deba revisar el diagnóstico inicial o las hipótesis. Registre lo aprendido y utilícelo en el siguiente análisis.
Si busca un marco de mejora más amplio, consulte cómo aplicar el ciclo DMAIC de principio a fin.
¿Qué suele hacer fracasar la optimización de procesos?
| Qué sale mal | Qué hacer en su lugar |
|---|---|
| El equipo sigue analizando sin contar con una persona que tome decisiones | Designe a la persona responsable del proceso y acuerde qué decisión debe respaldar el análisis |
| El equipo elige una idea sin definir una referencia inicial clara | Defina la métrica, la población de casos y el periodo de medición antes de fijar una meta |
| Las partes interesadas se incorporan cuando el plan ya está cerrado | Involucre a las personas afectadas con suficiente antelación para detectar excepciones y dar forma a la propuesta |
| El equipo elige un logro rápido sin evaluar los riesgos | Puntúe el riesgo y la reversibilidad junto con el valor y el esfuerzo |
| El plan enumera tareas, pero no responsables | Asigne a cada acción importante una persona responsable, una instancia de aprobación y una vía de escalación |
| El caso de negocio da por hecho que la simulación lo confirmará | Utilice la simulación para poner a prueba las hipótesis y revise el caso si la evidencia no lo respalda |
| El equipo solo mide la métrica objetivo | Supervise métricas de control como la calidad, el cumplimiento, la carga de trabajo o el impacto en los clientes |
| El equipo anuncia el cambio, pero no lo refuerza | Proporcione instrucciones y apoyo adaptados a cada rol, además de una forma clara de plantear problemas |
| La supervisión termina después de la implementación | Establezca una frecuencia de revisión y asigne a alguien para que actúe cuando cambie el rendimiento |
Estos problemas no significan que su organización carezca de compromiso. A menudo indican que, antes de empezar la implementación, no estaban suficientemente claras la decisión, las responsabilidades o la medición.
¿Qué Templates y listas de comprobación ayudan a implementar un cambio?
Una hoja de cálculo o un documento de proyecto pueden ayudar a mantener visibles la decisión y el plan. Lo importante es registrar las hipótesis y las responsabilidades, no utilizar una herramienta específica.
Template de matriz de priorización
Para cada opción, registre:
| Campo | Qué debe incluir |
|---|---|
| Oportunidad | El problema del proceso y el cambio propuesto |
| Referencia inicial y meta | La métrica actual y el resultado previsto |
| Valor esperado (1–5) | Cuánto podría mejorar el cambio la métrica objetivo |
| Esfuerzo (1–5) | Qué tan favorable es el esfuerzo de implementación; una puntuación más alta significa menos esfuerzo |
| Riesgo y reversibilidad (1–5) | Qué tan manejable es el riesgo y con qué facilidad puede detectar o revertir el cambio |
| Alineación estratégica (1–5) | En qué medida la oportunidad respalda una prioridad acordada |
| Puntuación ponderada | Valor × 40 % + esfuerzo × 25 % + riesgo y reversibilidad × 20 % + alineación estratégica × 15 % |
| Decisión y justificación | Seleccionar, aplazar o descartar, con el motivo y las condiciones pertinentes |
Utilice las mismas definiciones de puntuación para todas las opciones. Conserve la evidencia que respalda las valoraciones para que otras personas puedan entender cómo obtuvo cada puntuación.
Template de plan de implementación
Cree una fila para cada acción o decisión:
| Campo | Qué debe incluir |
|---|---|
| Objetivo y métrica | El resultado que se pretende modificar con el cambio |
| Referencia inicial y meta | Punto de partida, meta y periodo de medición |
| Etapa del proceso | Dónde se aplica el cambio |
| Responsable y aprobador | Quién se encarga y quién toma la decisión |
| Dependencias | Sistemas, equipos, aprobaciones y recursos necesarios |
| Cronograma | Tareas clave, secuencia y fechas de decisión |
| Riesgos y medidas de mitigación | Qué podría salir mal, cómo lo detectará y qué hará al respecto |
| Condición para revertir o pausar | Cuándo detener o revertir el cambio |
| Fecha de medición | Cuándo comparará los resultados con la referencia inicial |
Antes de implementar el cambio
- Confirme quién es responsable del proceso y quién toma las decisiones.
- Registre la referencia inicial y defina la meta y las métricas de control.
- Modele el proceso propuesto, incluidas las excepciones.
- Pruebe los escenarios pertinentes y documente las hipótesis.
- Confirme quién se encarga de cada tarea, las dependencias y las necesidades de comunicación.
- Acuerde cómo pausar o revertir el cambio si hace falta.
- Programe la medición posterior al cambio.
Después de implementar el cambio
- Utilice las mismas definiciones de métricas y filtros de casos que para la referencia inicial.
- Compare los resultados reales con la referencia inicial y la meta.
- Compruebe los efectos en las métricas de control y en otras etapas del proceso.
- Registre los resultados imprevistos, tanto positivos como negativos.
- Asigne las acciones de seguimiento y siga supervisando el proceso.
¿Cuál es el siguiente paso?
Ya tiene una oportunidad priorizada y un plan de implementación. Antes de modificar el entorno de producción, pruebe el cambio propuesto comparándolo con la referencia inicial obtenida mediante Process Mining y revise qué respalda el modelo y qué no.